miércoles, 14 de septiembre de 2011

¡MEXICANOS AL GRITO DE QUEJAS!


Jonathan Ismael García Jiménez (Zarety)


El México contemporáneo, espontáneo, tan lleno de huecos y de paisajes hermosos, de vaivenes, y tan lleno de mexicanos (obviamente). Los mexicanos somos una cultura por demás compleja y que han tratado de explicar gente como Octavio Paz y Carlos Monsiváis, hoy a casi un año del bicentenario, seguimos en las mismas.
El mexicano exige justicia, libertad, seguridad, quiere ser escuchado, y pues sí, exige justicia pero muchas veces no es justo ni con su familia, exige seguridad pero se hace partícipe de la corrupción y de las tranzas, pero ¿en verdad se puede crear un ambiente de seguridad?, como diría un sabio trovador en el mundo no existe la seguridad.La libertad, caramba pero si todo mundo quisiera censurar las cosas que se dicen de nuestra persona a veces.
Todos estamos de acuerdo en que Felipe Calderón es un pésimo presidente, un remedo de persona que da cátedras de moralismos y saca al ejército a la calle a provocar una lucha antidroga cuando la solución es legalizar, cierto, lo que pasa es que México es responsabilidad del presidente, no de los mexicanos… ¿será?
¡México para los mexicanos!, ah sí, ¡eso cuando gana la selección mexicana!, pero no cuando se trata de ser ciudadano colaborador de la sociedad, ahí pasa como el título de una peli: "un día sin mexicanos", pero siempre hay fiesta y revueltas. La respuesta no siempre está en el grito, ni en la violencia, está en la educación, ¿alguien ha escuchado esa frase que dice que no hay que dar el pescado, sino hay que enseñar a pescar? Todo mundo quiere soluciones inmediatas y llenan páginas y discursos de lenguaje rebuscado, ¿no se supone que el mensaje tiene que llegar y ser entendido por todos?, pues no parece.
Felipe Calderón Hinojosa, FECAL pa´los cuates un tipo de Morelia que de buenas a primeras y sin que nos diéramos cuenta era presidente, como dijera alguna vez Julio Hernández López en una conferencia en al FES Acatlán, "y cuando desperté Calderón estaba ahí", sí muy cierto, y varios nos quejamos de ello, pero esperen… ahora viene a mi mente una frase por casualidad de un tal Joseph De Maistre que dice; "cada nación tiene el gobierno que se merece", no sé, tal vez tenga algo de cierto.
El activismo es saludable en ciertos menesteres, es un conjunto de claroscuros muy interesantes, pero en realidad no sabemos qué tanto funciona, bueno es que en muchos casos es innecesario, se cierra Reforma en contra de la tiranía capitalista y de los malos gobiernos, pero caray, el país sigue con sus engranes aún cuando no haya gente en la oficina, en realidad a quienes se afecta más es a la clase media, la clase trabajadora y sectores similares, pues caramba, es innegable que Carlos Slim tiene que parar sus fechorías con una manifestación monumental, ¡claro!, eso mientras todos sacan su celular para avisar que llegan tarde al trabajo por culpa de la manifestación.
Se tiende a odiar la palabra empresario, o empresa o institución, pues cómo no odiarlos si son un montón de truhanes quienes planean dominar al mundo, para empezar las organizaciones, empresas o instituciones lucrativas nacen con un fin, ganar dinero correcto, lo que pasa es que todo mundo tenemos qué comer y hay que buscar trabajo, si no hay en la calle hay que creárnoslo nosotros mismos. Pues sí señores así nacen las empresas y la propiedad privada y los vendedores y el capitalismo y todo eso, por necesidad, por un cambio económico, simple y sencillamente se crean para llevar un plato de comida a la mesa, que se hagan trasnacionales y que los dueños se hagan avaros es otra cosa.
Mi México entristece y muchos voltean a ver a Castro a Lenin a Gorbachov, pero no voltean a ver ni a los civiles cubanos ni a los rusos, no se trata de dictadura, no se trata de ser conservadores y persinados, pero tampoco se trata de ser radicales, en las revoluciones los que salen ganando, son las funerarias, vamos es como una guerra en Afganistán solo que por una causa noble. Los cambios tienen que ser graduales, ¡llevan años!, no son de un día para otro y no se puede reparar nada en un sexenio, hay que formar un proyecto de educación, y de cultura de respeto y de ética, pudiera ser que las instituciones no lo harán por nosotros, tal vez y solo tal vez, tenemos que tomar al toro por los cuernos nosotros mismos, y ahora sí, ¡que vivan los mexicanos!