sábado, 12 de marzo de 2011

De otra historia de Lilith

Lilith bajaba la tierra como siempre a poseer hombres, cualquiera que creyera capaz de mantener a su raza viva, eran fuertes y vivaces, grandes y muy activos, inteligentes y a veces tramposos, extraía su ser después de que ella les poseía en el cuarto de algún hotel, siempre cada noche uno diferente era, uno distinto, de acá a allá, era un rato y al rato se marchaba Lilith y creaba a uno de sus demoniacos hijos, un día Lilith tomó la forma de una mujer hermosa delicada e inteligente, un ser irresistible de larga cabellera y ojos cuidadosamente delineados, penetrantes a cualquier coraza, provocaban un letargo de tiempo, toda ella una diosa, un ángel, entonces vio al hombre correcto, era grande, bien parecido, serio a la vista, recatado, educado, y entonces se aceró a él, platicaron durante horas. Aquel hombre resultó ser un pintor, uno exitoso, con un palacio de hogar, rondaba siempre en los mejores lugares, soltaba la toalla al final del día echado en el sofá de color carmín que tenía en medio de la sala, y luego charlaron un rato, ella miró sus pinturas, era hermosas, algo que jamás vio y mientras miraba a una, él le robó un beso…
La noche se llenó y no precisamente con la luna, los dos hicieron que el cuerpo y corazón se fundieran, eran uno, y entonces Lilith amó ése momento y decidió quedarse con él una noche más, e hicieron el amor de nuevo, y cuatro días seguidos fue igual. Salió entonces Lilith en medio de la noche a dar una vuelta y miró al cielo y entonces algo descendió era una luz inmensa…
Se escuchó una voz…
 ¡Lilith!
 ¿Quién eres?
 No importa quién soy, importa por lo que estoy aquí
 dime entonces
 Estoy acá porque has estado con un mortal, tú un ser abominable, te haz quedado con alguien a con quien no debieras, jamás lo haces, ¿por qué lo hiciste?
 No lo sé, solo estoy a gusto
 Injusta es la razón como tu respuesta, aquel hombre se ha enamorado de ti
 Y eso…
 Es terrible, tú bien sabes que no sabes amar, y sin embargo algo de afecto has debido tenerle para quedarte con él, lo malo es que tú lo miras con lástima y el piensa que es ternura.
 Lo hago feliz y me siento bien
 Pues es que el amor es algo hermoso que no comprendes, y es que el amor no es lástima, o comodidad y entonces si le tienes algo de consideración a ese ser, le dejarás ir
 Pero estoy a gusto ahí
 Los hombres aman, tú no, los que aman saben que si alguien no puede ser feliz a su lado, porque él ya no lo le quiere o porque alguien más le puede valorar más que… entonces le dejan ir
Y Lilith calló, y una lágrima salió de sus ojos, y entonces miró a donde estaba la luz y ya no estaba, volteó a ala habitación y por primera vez en su vida hizo algo por alguien, lo abandonó como siempre hacia, pero lo hizo como nunca sentía, le abandonó con amor, le dejó ir, se resignó para que alguien que supiera amar le amara, y regresó a las penumbras de donde nunca más salió