miércoles, 5 de enero de 2011

De la mujer

De los rastros al carajo, del campeón al nubarrón
inóspitos derrumbres de zarzuela en el garage, en el cajón
figuras apretadas, siluetas contoneadas
qué es una mujer, qué es un corazón, qué es en el hombre una razón
lienzos perfumados, risas de colores, llantos, chantajes, golpes mil y un viajes
ropas caras, y chanel, y costuras y mil emblemas
y orgullos y dilemas, así es una mujer
La definición de lo imortal, de lo inmoral, de lo perverso y de lo tierno
más humana que uno mismo, arrasando hasta los pies
mujer, cariño nuevo, hermosa musa, o ninfa puta
miles son sus caricias, su validéz, su sencilléz sus facetas
tu apellido y tu desdén
Me amargas la noche, me alegras el día, bella mujer
qué demonios has de ser
mil poemas por doquier
querellas dominantes en el do de mi cantar
yo que aullo para amar, que destrozo los clarines de mi súbita ultramar
mi musa angelical, no es otro loco altar, que dibujo por doquier
El ser más poderoso de estas tierras, y lamentablemente no te has dado cuenta
usas tu cuerpo a veces contra hielo, y delineas un anhelo, en el poeta con invierno
no camines de trincheras, da pasos de canela, ricos y olorosos
perfume de violeta
que eres la creadora, que eres ese llanto, que eres ironía
que eres un infierno
que por culpa tuya hay genios
que por culpa tuya hay idiotas, que por culpa tuya hay pobres, que por culpa tuya hay muertos
Creaste un mundo y no te diste cuenta, soñaste algarabia rosada, vientre amargo entre alboradas
que desnudan mi jardín.
Besa poco a poco mi rastro pobre, ingenuo, tímido y perverso
muere por mí mujer, que yo muero cada vez que te veo
Rubia con disfráz, morena algo fugáz, haz del amor tu envestidura, tu pasión tu locura
no quieras controlar, que los robots se descomponen, y no saben de hermosura
Mi debilidad es ese cuello, que se asoma tan intenso, coqueto hermoso encuentro
quiero ser tu invernadero
mujer envuelta en tí, hablame de mí, que quiero amar más este mundo y tu me has traído aquí
qué es más tesoro que tus ojos, nada porque eres todo
rumiante bruja despiadada, preciosa niña enamorada
¿Qué hago yo sin tu mirada? si siempre estás bajo mi almohada
mujer, mujer, mujer, qué hago yo sin tu cintura
sin tus pechos, sin tu boca, sin tu triste embergadura
Las más bellas palabras me las ha dado una mujer, y qué es una mujer
empezemos otra vez...

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