domingo, 2 de mayo de 2010

Seudo poema

El problema con todas las mujeres es que no son como tú
No me hacen ayunar, ni desvelar en aquella noche sin tantita luz
Caminaré un buen rato por el sucio pasaje de la tristeza
Solo para asomarme a la vida que dejó sin brisa en mi promesa
Quisiera contarte mis proezas en un par de horas, en un par de días
Pero me pondrías la atención de un tigre a la pastura, no sos mía
Yo quiero roer tu maravilla tu desidia, tu locura
Pero no me dejarás, de eso estoy seguro
Bajo esta luna amarga, bajo esta cuña que me mata, de eso estoy seguro

Y voy a llorar como los gitanos a la noche, como las madres a sus hijos
Mejor mátame, es más fácil soportar así la pena dulce niña, dulce amiga
Me enamoro, con tu boca, con tu palma, me ahogo, te sueño, te libero
Me enamoro, con tus manos, con tu cuello, con tu sueño, con tu velo
Pero no es tan fácil decirte que sientas lo mismo por mí
Y es tan fácil mi niña que llore yo por ti
Quiero mandar en tu mar, pero es más fácil que conquistes el mío
Anda por mi poema mujer, anda por mi verso, por mi canción, por mi inversión
Juro que si tu mano toca mi tristeza, no la vuelvo a molestar
Princesa del alpe en mi retoño, en mi terruño, en mi pareo con lo obscuro
Allanarás en el más eterno de mis deseos y sin embargo jamás lo tomarás
Es que el amor es tan injusto, maldito Cupido, hizo de mi amor para ti y tu me lo regresas
No quieres corazón de trovador, ese que está rancio, que se pudre con el tiempo
Que se corroe con el viento, el que transpira, el que llora, el que se queja

Pero yo lo único que quiero niña de mil velos, es que no llores, que no sufras, tanto como yo
Yo soy tonto, loco, idiota, cursi, exagerado, tu eres risueña, eres luz, me tenéis enamorado
Me tenéis entre tus manos, yo sé que no te necesito, pero mi corazón dice otra cosa
Dice que eso es lo que es y que no es dependencia
Estoy desesperado, disculpa tanta letra, pero hay tanto que decirte
Tanto que callarte, amiga, mi amiga
Solo sostendré tu mano, cada vez que sientas que el alma se te quiebra
Por algún tonto cobarde, que haga de tu llanto su voluntad
Solo, tan solo, amaré tu colguije extraño, que lleva por nombre tu decepción
Adiós mi niña, adiós, que presiento que viene el final y que ahí, ahí tampoco vasa estar…