miércoles, 11 de noviembre de 2009

Niña

Niña, sé mía,

Ojalá y pudiera un día, decirte esas palabras que cuelgan en mi agonía

Ojalá y pudiera hacerte sentir en mis caricias

Quiero envolver tu locura en mis rencillas

En aquellas que provocas por saber que eres prohibida

En aquellas que sustentas por saber que no eres mía

Muéganos de cielo hilan la poblada y angustiosa soledad

Lloraré la blasfemia de mi idiota vanidad

Que no puede ni se halla por saber que aquí tú estás

Niña, no eres mía

Más quisiera tenerte entre mi vida, en mis palabras, en mis días de agonía

Espero que seas la rubra que empape mi premisa

Sé mía, sé mía, tan solo en sueño y en mi fantasía

Que tus delgadas manos y tu blanca piel hoy provocan muerte en vida

Acuso a la belleza tan sutil como neblina

Esa que posees sin exagerar como la brisa

Que a instantes quisiera aparentar un mundo que llora

Yo te entrego una seudo poesía que no cubre tu belleza honrosa

Niña, sé mi sueño

Que recuerdo al fonema que construye un monumento

Ese que tu nombre hace cuando lo pronuncia mi voz en el sustento

De un sueño que se atreve a ser, solo por tener algo que hacer

Más quiero ser para ti ser que no saber ser, ni cómo hacer, para tu corazón tener

Amaré el recuerdo loco de un alma prohibida, por ser herida

Eterna herida, que soy mi vida, un solo ser que de rodillas

Pide un poco de melancolía, solo a cambio de que me digas

Que hoy día, mi niña linda eres feliz

Quiero amor no mío, que seas vida y sueña a lado de aquel sujeto

Ese que te hace bien, y verte bien, me hace saber que estoy muy bien

Niña, sé mía

Ojalá y un día, pudiera decirte amiga

Que en este día ya no, no eres prohibida

Solo por un pretexto idiota de la moral, que hoy en día me hace mal

Regresaré, a ser el dueño de la arrabiata que no ha existido en mundo alguno

En donde encuentre rostro como el tuyo

Por el cual me enamore solo por verlo un par de veces

Y que tu delgada silueta me enloquece

Un par de años más que tú me separan de tu aliento

Sin embargo no es motivo de este cuento

Sino de otro invento que carece en sufrimiento

Pues hoy mi niña me conformo con saber que tu silencio y felicidad

Son por otro hombre que te ama tanto, tanto como yo te puedo amar...

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