viernes, 22 de mayo de 2009

Religión: ¿teología u ontología del ser humano?

Sabemos que el ser humano siempre ha querido tener las respuestas a todo, siempre ha querido empatarse con la realidad y con la naturaleza misma, tal ves para observar su devenir en las mismas, tal ves para crear algo o para algún fin mucho más específico y complejo, lo cierto es que de alguna forma el análisis de esto no se podría entender sin la existencia de un elemento bien e interesante y por demás complejo; me refiero a la religión.

Sabemos bien de la existencia de la religión, de que además no solo existe un tipo de ellas, conocemos también que todos (siendo subjetivos con ésta idea) una religión, las particularidades de cada una de ellas dependen del momento en el que surgen, dependen de las circunstancias, dependen de la región y de quienes la crearon o la impulsaron, bajo esta premisa debemos comenzar por preguntarnos, qué es una religión, bien, ésta definición es muy difícil de concebir, de vislumbrar, pues desde un sentido hermenéutico es una idea bastante relativa, la idea de la religión es entonces es una forma muy genérica, el conjunto de creencias, de dogmas o credos, que nos remontan a ideas de divinidad, a un nivel metafísico, muy abstracto y en algunas ocasiones hasta utópico, la idea de lo religioso, pues es puramente humano y nace prácticamente a la par del mismo, aquel hombre primitivo en épocas remotas, a veces más allá de lo que hemos podido descubrir, necesita bajo determinado momento una explicación de todo aquello a lo que teme, a lo que no le encuentra una explicación, lo cual en un principio es prácticamente todo a su alrededor ahora bien demás de esto de donde más surge ésta idea. La muerte es un preámbulo enigmático que jamás, jamás hemos podido aclarar del todo, ya sea desde una perspectiva científica o ajena a ella, para estar de alguna manera a la par de la misma pues fue necesario adjudicarle un lugar divino dentro de nuestros relatos o explicaciones, la muerte es entonces el inicio de algo que sería por demás humano y complejo, las circunstancias naturales tampoco se encuentran en la etología en una instancia racional, se entiende entonces que alguien más poderoso que el humano provoca esto, se toma la idea entonces de la existencia de los dioses.

La idea del dios es algo muy interesante, se toma en primera instancia de una palabra de origen antiguo dyaus¸ la idea original de ésta palabra era el brillo, no solamente físico, sino más allá, el brillo era el de los objetos, por lo que el Dios entes que sustantivo, fue adjetivo, se ha ido modificando la idea de un Dios a través del tiempo, conforma el humano y su psique se han hecho más complejas, para Freud la necesidad de un Dios o de varios de ellos radica en una enajenación bien enferma e infantil, es solamente una justificación para todos nuestros desaciertos, es decir que como los dioses los grandes y poderosos, nos sobrepasan, somos puramente títeres o sirvientes, e inclusive sus hijos, por lo que cualquier error o acierto es culpa de ellos, es decir que hacemos en primera instancia una proyección hacia ellos, en un segundo momento trasladamos nuestras pulsiones a la idea del “padre”, o del Dios, dígase Zeus, dígase Ra, Aton, Yahvé, Jehová, Alá, etc. Y entonces nos desentendemos totalmente de nuestras responsabilidades, la sustancia de la misma idea es bastante atrevida y si no ha de ser de ésta manera pues que alguien me saque del error, pero bueno es mucho más complicado que eso creo yo, todo lo previsto sobre la religión es más bien solo un preámbulo para discutir varias ideas, o tal ves una sola, quiero represar a la idea de ¿Qué es la religión?, ¿Será entonces solo esta fuente divina que construye explicaciones al por mayor y que nos magnifica, nos identifica y nos protege?, pues no lo creo, la religión es un fenómeno de masas, es un fenómeno puramente humano, esta ha quedado claro, pero la idea de que la religión se remita solo a lo teológico a lo divino ¿es en verdad una cosmovisión de la misma bien definida?.

Dios ha muerto... asegura Friederich Nietzsche, en su texto “el anticristo”, pero la idea es muy compleja, no es lo que aparenta, se va más allá, si Nietzsche aseguró tal cosa, no es que se creyera Lucifer o Satanás, no es que creyera que de verdad Dios haya muerto, es más no hablaba del Dios mismo en sí, ni del Dios cristiano, ni del judío mucho menos del musulmán, más bien hablaba de todos a su ves y de todo lo que con ello se adviene, si Dios ha muerto es porque los humanos lo mataron, alguna ves se dijo que si Dios no existiera, el hombre lo habría inventado, así mismo pudo a haber pasado, pues los hijos de Dios cometieron un parricidio, una idea tan llena de blasfemia se me podría reprochar porque no se instaura en la lógica de un Dios todopoderoso, la muerte de Dios es simbólica, pues ya sus hijos no la hacen caso, ahora en ves de un patriarcado ontológico buscan un matriarcado, una nueva respuesta cuando la anterior ya no les explicaba muchas cosas, ahora la nueva religión se funda en la ciencia, otra ves he vuelto aquí con las blasfemias, pero si nos ponemos a analizar a profundidad no es una idea tan descabellada, pues hemos dejado que la ciencia tome el lugar de las religiones, ahora la física y la química nos dicen que la lluvia no son producto de Tláloc, además la física nos dice que los maremotos no son producto de Poseidón, o la química y la biología nos aseguran que la muerte no la provoca propiamente Dios, los humanos no nos movemos por la fe sino por pulsiones nos diría Freud, la idea de que la pobreza es recompensada después de la vida y que es mejor permanecer así, no sería compartida por Marx, la ciencia es un nuevo relato, pero no es un relato divino, al menos no en esencia, utópico será, pero qué no lo es en el mundo de lo humano, creo entonces que aquello que forme un dogma y un cultura proveniente de lo divino o de lo racional, siempre y cuando nos dé explicaciones, nos de una cosmovisión con una serie de reglas y argumentos bajo criterios muy subjetivos, es una religión, las religiones también imponen poder, porque una característica de las mismas es que tener un saber, algo muy de la índole foucoliana, para Michel Foucault, el poder es saber, podríamos decir que también que el saber es poder, ya dicho esto se le acusa a las religiones de atesorar el saber que en algunas ocasiones ni ellas mismas tienen, reducen en gran medida las demás visiones, ya sea al judeocristianismo, el budismo, el hinduismo, las religiones llamada paganas y la misma ciencia juegan en distintas ocasiones el papel de la sabiduría máxima, de la “verdad absoluta”, a decir verdad no creo que tal cosas exista, más bien el saber debe jugar un papel acorde al contexto, lo que funciona para uno no funciona para todos, las religiones además pierden fuerza por distintas cosas una de ellas es que es un sistema, una Organización y éste tipo de órganos pierden eventualmente su objetivo original.

Ya dada la idea de lo que es una religión, solo me resta decir, qué la idea como ya lo dejé ver es más compleja de lo que parece, y sé de antemano que no todos estarán de acuerdo conmigo y de acuerdo lo que he investigado ésta brecha será más amplia de vislumbrar, sin embargo sea la religión divina, o el dogma estricto de lo científico, siempre tendremos a quien echarle la culpa, solo queda una incógnita al aire; Después de la ciencia, ¿Qué otro tipo de religión adoptaremos?, resulta muy difícil elucubrar esto, pues si algunos aseguran que el amor es una religión o que Maradona es divinidad terrenal por excelencia, tal ves y como ya empezó desde hace un buen rato a suceder, la próxima religión este fundad en los principios de la posmodernidad, y del hedonismo, o tal ves alguna en donde como en la antigüedad surja un ars erotica como elemento fundamental de la misma.

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